Melbourne en Bicicleta

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Australia, 2013

Melbourne en Bicicleta

Uno nunca duerme bien en el avión. Al menos yo nunca he podido hacerlo. Sin embargo las 6 horas que duro el vuelo casi ni los sentí. Es raro, salir de noche de un continente y despertar en otro donde de repente después de tanto tiempo entiendes lo que la gente dice en la calle. Todo es mucho más fácil, las señales en su totalidad están escritas en inglés. Nuestro equipaje llego sano y salvo. Había carritos suficientemente grandes para tomar todo nuestro equipaje y las dos cajas grandes donde teníamos nuestras bicis.

Habíamos limpiado todo, nuestros zapatos, nuestra casa de acampar, nuestras bicis pero aún estaba ese nerviosismo latente que siembra la duda hasta a él más trucha del salón en el examen final. Hicimos nuestra larga fila con los agentes de migración y todo en orden, “ Bienvenidos a Australia”, nos digo de manera sonriente el policia migratorio que nos atendía. Sin mostrar nuestras visas impresas nos dejaron entrar sin mayor problema, al parecer ya todo estaba en el sistema, esa base de datos enorme que guarda la foto y el permiso de entrada de cada pasaporte que entra al país. Aquél sistema que mi padre siempre dudo de su existencia, “Como crees que van a guardar todos esos datos es imposible.” decía. Big Brother existe y es dueño de una mega computadora, sino que le pregunten a Snowden.

En fin prueba superada. Ahora llegaba el momento de la verdad, aquél que Annika y yo temíamos. El de la aduana. Al entrar al país te hacen llenar un formulario que te hace preguntas filtro:

¿Haz tenido contacto con animales de granja?

¿Haz acampado recientemente en las afueras de la ciudad?

¿Haz realizado excursiones en la naturaleza?

We arrived in Melbourne!

We arrived in Melbourne!

Y así sucesivamente, Annika y yo para evitar la multa de varios dólares que no teníamos y por principio mas que nada escribimos el SI a toda pregunta que creíamos que aplicaba a nuestro caso. La honestidad ha sido una arma muy valiosa en nuestro viaje. Llegamos con la encargada en turno, tomo nuestro formulario y nos preguntó: ¿ Qué madres es la que van a declarar?. Annika contesto, “Unos palillos chinos de madera de regalo”. “Ok no hay problema, y ¿ y el producto lácteo?”, siguió con su interrogatorio. “Pues chocolate nada más, es que nos dijeron que sí no estábamos seguros que le pusiéramos que si en el formulario”, le dijo Annika. “Muy bien no se preocupen, una cosa nada más ¿sus bicicletas son de montaña o de ruta?” preguntó por última vez. “De ruta” los dos contestamos en unison. “Bienvenidos a Melbourne”, mientras nos apunto a la puerta de salida del aeropuerto. Así nada más sin minuciosa investigación de las bicis como Akmal nos había dicho. Sin el cute- tip gigante que usan para insertar dentro de los tubos del cuadro para detectar lodo o algún agente biológico. Así de fácil, así de sencillo y así de simple estábamos en Australia!

Uff con el peso del nervio a un lado y siendo las 12 del medio día de aquél Jueves nos disponíamos a armar nuestras bicis justo a las afueras del aeropuerto para poder pedalear y llegar a la casa de un viejo conocido de nosotros el mismísimo Sherlok.

Armar las bicis tardo más de lo esperado, nos duro dos horas. Y es que no sólo fue armarlas sino que también tuvimos que desempacar y empacar todo otra vez para que cupiera en el armado original, dos alforjas atrás, dos adelante, una bolsa en el manubrio, y la mochila por detrás. El chiste se encuentra en equilibrar el peso.

Casi listo para partir me di cuenta que mi nuevo rin tenía tubos con pivote francés y nuestra bomba no servía para eso. Basto sólo hacer un par de preguntas en inglés y llegue a una gasolinera donde pude meterle un poco de aire a la llanta.

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Mi primera impresión al llegar a Melbourne fue: Esta igualito a Otay Mesa California. Y es que el trayecto de los 25 km del aeropuerto a la ciudad era muy similar al paisaje arido de pasto alto amarillo de la mesa de Otay en San Diego California. Al llegar a a la ciudad por momentos me sentí en San Diego. Sin lugar a duda estaba en una de las ex colonias Inglesas que mas se parecía a los Estados Unidos de Norte America, al menos a las que yo había estado. Poco a poco la personalidad Australiana salía a relucir, mucho de ellos tenía que ver con el carácter de la gente, que a mi parecer era más relajada y mas festiva. Sabíamos que estábamos en un país con cultura cosmopolita tan sólo por la gran cantidad de numero de fondas de comida internacional que se situaban en sus calles.

Sherlock, Eloise y Sarah

Sherlock, Eloise y Sarah

Casi al llegar a la casa de Sherlok llegamos a un parque que aún tenía trazado una de las rutas sagradas de los nativos de Australia. La personalidad del país salia a relucir, en medio del parque se podía ver los rascacielos de la ciudad. Fue inevitable hacer una sesión de fotos ahí. Por fin nos caía el veinte. Estábamos en Melbourne, habíamos llegado a Australia !

 

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