Estambul: La Máquina de Tiempo

The Turkish time Machine

Estambul, Turquía, Enero 2012

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Es el mes de Abril del año 1453, un joven sultán de tan sólo 21 años de edad de nombre Mehmed II dirige un enorme ejercito de hombres decididos a tomar la tan anhelada ciudad de Constantinopla. Unos meses antes el joven brillante estratega militar había mandado a construir a 10 km de la ciudad una fortaleza que llamo Rumeli Hisari. La razón, la fortaleza le permitiría cortar la comunicacion del Imperio Bizantino con el Mar Negro aislando así a la ciudad de ayuda militar del oeste, crear un pasaje para sus tropas provenientes de Ankara y con ello crearse una inmejorable oportunidad para rodear la ciudad y tomarla.

Por otro lado el rey Constantino IX, cabeza entonces de la ciudad sabia la amenaza que todo esto representaba para él y para su Imperio. Con su comunicación al oeste cuartada, sin respuesta positiva de ayuda de la Iglesia Católica y con una larga y pesada cadena que bloqueaba el acceso de barcos al “Cuerno Dorado” y una muralla de varias capas que había defendido exitosamente por varios siglos de varias invasiones, el rey tenia echada su suerte una vez mas al defender su ciudad.

“Y todo este suspenso sucedió aquí!”, le dije a Annika mientras obserbávamos las ruinas de la gigantesca muralla que rodeaba lo que era la antigua Constantinopla. Pues nos dirigíamos hacia el centro a pie, donde se encontraban los museos principales y por donde vería por primera vez el continente Asiatico.

Un mes después, para ser exactos la noche del 29 de Mayo de 1453, y después de días y noches enteras de lanzar cañonazos a la muralla impenetrable, el joven Sultán enviaría la orden que capitalizaría su victoria. Mehmed II al son de la música bélica que se ejecutaba en vivo por sus musicos personales buscando inspirar a su ejercito, decide concentrar el fuego explosivo de sus enormes cañones diseñados especialmente para esta invasión a un solo lugar, el lado noroeste del muro. Y fue así como la tecnología bélica escribió un capítulo más en sus libros de invasiones y tomas trascendentales en la historia; sobre el sultán que quebró los muros impenetrables y creo el acceso el ejército otomano necesitaba para culminar su propósito.

“Puedes creer que todo esto sucedió en este mismo lugar Annika?” Volví a remarcar la obviedad la de situación con tanta emoción y alegría que Annika no tuvo otra opción que contestar, “Sí, si lo creo”. Mientras ingresabamos al Museo de Aya Sofía.

He leído que durante tres días despues de entrar a la ciudad, el ejército Otomano saqueo la ciudad buscando quedarse con las riquezas que los griegos querían llevarse al exilio mientras que al mismo tiempo abatían a los que aun se resistía a la consumada conquista. Entre ellos el mismísimo rey Constantino XI que vestido en su uniforme de guerra murió como valiente entre la linea de guerra dando su vida junto a sus soldados. Una vez tomada la ciudad el joven sultán ordeno salvaguardar todas las edificaciones de la ciudad ya que deseaba conservar toda su grandeza para si mismo y para la gloria del imperio Otomano. Favor que se agradece hasta el día de hoy. Y razón por la cual le debemos la existencia de ésta magnifica edificación que en este momento pisamos, el Museo de Aya Sofía. Este recinto, que anteriormente habia sido una Iglesia Cristiana Bizantina y que a ordenes del sultán paso a ser una bellisima Mezquita, es una impresionante reliquia de la humanidad.

Como puedes ver el museo aun esta en continua restauración de sus paredes que aun revelan su pasado cristiano con las imagenes sacras que comúnmente adornaban los templos del imperio bizantino. “Y es que puedes creerlo Annika, todo esto paso aquí! Aquí donde caminamos!”, mientras salíamos del museo y nos dirigíamos hacia el nuevo Museo Panorama 1453 ubicando justo enfrente de la antigua muralla de la ciudad. A lo que Annika contesto con una emoción disfrazada, “ Si, es increíble.”

The Turkish Time Machine 2

Cuando Mehmed II tomo el completo contro de la ciudad, envió un mensaje alertando a los habitantes de la ciudad que se escondían bajo los escombros de la guerra, que podian retornar sin ningun miedo alguno a sus propias casas ya que todo se les perdonaría, sin ningun resentimiento. De igual manera ofreció respetar el rango como si nada hubiese sucedido a todo aquel que deseará regregresar a la ciudad. Orden que no solo sorprendió a su ejercito sino a todo los lectores que han leído esta parte de la historia (yo incluido). Y fue así como Mehmed II poco a poco consolido su conquista ganandose el respeto de los habitantes y bajo su nuevo nombre Estambul, el imperio Otomano cuidaria de la ciudad dejandola casi intacta de cualquier otra invasion, hasta el año de su caída en 1922.

“Annika puedes creer todo lo que te platique? Todo esto sucedió aquí!”, le comente justo antes de entrar al Museo Panorama 1453. Annika, esta vez no contestó nada, en cambio escuchó con detenimiento las explicaciones que venían del audio guia del museo hasta llegar a la sala donde estaba la pintura panorámica. Fue ahí cuando despues de escuchar y ver el mural me dijo, “ Tenes razón, tienes toda la razón! Todo esto realmente sucedió aquí y lo puedo ver y lo puedo escuchar. Ahora sé porque dices que Estambul es como una maquina del tiempo.”

Nota al lector: La caída de Constantinopla no sólo significo el fin oficial del Gran Imperio Romano, sino que también forzó a los Europeos a encontrar nuevas vías marítimas para lograr llegar a Asia (pues vía Estambul, ya no era viable). Entre ellas una expedición de un Genovés llamado Cristóbal Colon que deseaba llegar a la India Así que de alguna manera Mehmed II contribuyo de manera indirecta al descubrimiento de América.

 

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