El Jardín Botánico de Batumi

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Junio 2012 Batumi, Georgia

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Batumi podría ser bien conocida por sus casinos, playas y comida internacional, pero para mi parte, siempre lo recordaré por su Jardín Botánico de Batumi. Fundada por el botánico ruso Andrey Nikolaevich Krasnov (1862-1914), este jardín de 112 0.5 hectáreas es el hogar de 9 departamentos fito-geográficos: Este de Asia, América del Norte, Nueva Zelanda, América del Sur, Himalaya, México, Australia, el Mediterráneo (o europeo ) y húmedos subtropicales como Transcaucasia.Para todos nosotros, que, como yo, no están familiarizados con los términos científicos, significa que en este jardín se pueden ver las flores, plantas y árboles de nueve diversas áreas geográficas del mundo.

Chinese Department

El Departamento Chino

A pesar de que el Jardín Botánico de Batumi se atribuye al profesor Kraseov, la introducción de plantas exóticas en el jardín inició desde el año de 1880. Los pioneros de la introducción de plantas subtropicales y la agricultura fueron M. Dalphonse, Solovtsev A., Olinski G., E. Tatarinov entre otros.La idea central de la creación de este jardín era para aprender de estas y a veces olvidadas especies viviente: plantas y árboles. Misión que hoy en día se sigue llevando acabo por el Departamento Científico de Sanidad Vegetal de Batumi, la institución que es responsable por el jardín.

Cuando Annika me sugirío que deberíamos echar un vistazo a este jardín (con todo y eso que es una cosa de chicas) me sorprendió que no puse ninguna resistencia. El Jardín Botánico estaba a 9 km de Batumi, un tour en bicicleta perfecto el llegar ahí. El plan sonaba muy bien para mí.

Así que nos montamos en nuestras bicicletas y nos preparabamos mentalmente para admirar lo que pudieramos ver de las 2.037 plantas locales y extranjeras que vivían en el jardín.

Después de seguir el carril de bici que recorre toda la costa y termina a tan sólo un par de km de la entrada del Jardín Botánico llegamos a un cartel que decía 1,2 kilometros al jardín. Era un ascenso. El propio ascenso ya era impresionante. El clima semi-tropical me recordaba a algunos lugares en México, muchos kilómetros abajo de esta línea de latitud. Los árboles verdes y la sensación húmeda ya era un viaje en sí mismo.Llegamos a la entrada norte. La entrada costaba tan sólo 3 euros y nos dejaron entrar con nuestras bicicletas.

The Flower

Una Flor

No sé mucho acerca de las plantas o los árboles, pero estoy seguro que sé admirar la belleza cuando la veo. El jardín estaba lleno de ella. Nos tomamos el tiempo para tomar algunas fotos de las plantas más exóticas que nos gustaban. El jardín de las rosas fue uno de nuestros favoritos. También habíamos llegado en el momento perfecto, las horas de oro antes del atardecer. Nos sentimos muy en paz. Este lugar fue creado exactamente por esa razón, sentirse en paz. Andamos por el camino principal la mayor parte del tiempo, sin embargo en las zonas mas exóticas como el departamento del Himalaya tomamos los senderos que se adentraban a las montaña unos cuantos metros. Podíamos oír el río y, a veces me olvidé por completo que estábamos en un jardín.

Peace Area

Area de Descanso

La tarde casi llegabá a su fin. Así que decidimos visitar la tumba de profesor de Krasnov y echar un vistazo al departamento de México, que estaba justo al lado.

En el camino a la tumba había un grupo de Georgianos que disfrutaban de un día de campo. Antes de que nos pudíesemos dar cuenta ya teníamos dos vasos en la mano, un vaso de cerveza y un vaso de vodka. Ellos estaban muy contentos de que invitarnos a su reunion. El grupo de los Georgianos nos enseñaron, entre otras cosas, que cuando sólo hay una mujer entre los hombres, todos debíamos brindar por ella. Así lo hicimos, uno vez tras otra.

Our Georgian Friends

Nuestros Amigos Georgianos

Y así fue como descubrimos el otro uso del jardín, un lugar donde se podía gozar de la tranquilidad y reunirse para beber y comer celebrando la vida. Cuando se fueron, el lugar estaba limpio y sin basura. Eso me habló mucho acerca de cómo la gente de aquí cuida de este lugar.

Así que felices, nos dirijimos en bicicleta hacia hacia la salida. En el camino nos detuvimos en una casa dentro del jardín botánico. Ahí conocímos a una mujer que le obsequío a Annika una planta como regalo. La planta era sensible al tacto. La planta se fruncia tan pronto sentía la mano de un ser humano. Al final nos dimos cuenta de que cuando uno tiene la oportunidad de viajar hay más que tan sólo seres humanos que viven en nuestro mundo con los que podemos aprender a empatizar.The Woman and the Plant

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