Nuestro Gran Viaje en Carro

El Rambler

El Rambler

Septiembre, 2015, Washington, USA

Lo habíamos logrado, llegar hasta Inuvik en bicicleta. Pero y después ¿qué?, teníamos dos opciones, pedalear de regreso o buscar un raite. Sin pensarlo elegimos el segundo, una vez fue suficiente para nosotros.

En esto del ciclo viaje hay varios estilos y nosotros “venimos manejando lo que viene siendo” el estilo de viajero mas que ciclista. No tenemos ningún problema con tomar aventones cuando las circunstancias lo requieren, aunque realmente preferimos viajar en bici. Y desde Inuvik las circunstancias se prestaron para tomar dos aventones gigantes, uno desde Inuvik a Dawson y el otro desde Dawson hacia Prince George.

El primero fue relativamente corto y cómodo con Heather y Rohan. Tuvimos la oportunidad de vivir la experiencia del Dempster en carro y lo disfrutamos bastante. Extraño a lo que uno podría pensar, en carro vimos más vida salvaje incluyendo nuestro primer oso grizzli que Rohan pudo identificar aunque estaba muy lejos.

Heather y Rohan

Heather y Rohan

Todas nuestras cosas cupieron en la cajuela del carro

Todas nuestras cosas cupieron en la cajuela del carro

Durante el camino me dormí varias veces y creo que perdí la oportunidad de revivir grandes partes del paisaje que en bici jamás hubiera pasado.

Nuestro Gran Viaje en Carro

Lo que nos tomó 13 días en bici, en carro nos tomó sólo dos y así de fácil ya estábamos en Dawson City nuevamente.

En Dawson nos sentimos como en casa, tanto que hasta visitamos a amigos, fuimos a desayunar con Sol, una amigable y linda mujer Colombiana que vive en Dawson. Ella se caso con un canadiense y desde hace 10 meses vive ahí. Desayunamos muy rico y tuvimos una platica aún más deliciosa, hablamos de Latinoamérica, de la música y de historia.

Conocimos A MIke

Conocimos A MIke (sudadera roja y negra)

Por fortuna, el fin de semana que estuvimos ahí también fue el fin de semana que se festejaba el Festival de Música Folk en Dawson. La entrada era carísima pero el bar a lado del festival no, así que ahí nos echamos unas helodías a las melodías de la música que se escapaba de la carpa del festival. Y fue ahí donde conocimos a Mike McCullah, el legendario Rambler.

Interior del Carro

Interior del Carro

Todo empezó con un taco, literalmente. Lo vi entrando a al beer garden del festival con un plato con tres tacos, estaba perdido, no sabía donde dejar sus tacos para irse a comprar una cerveza. Le dije, ¨Hey amigo deja tus tacos aquí, yo los cuido nadie se los va a comer.” Con un poco de escepticismo dejo su plato y se fue directo a la barra para comprarse una cerveza. Una hora después estábamos cantando y brindando juntos, habíamos encontrado a un amigo.

Una Parada Estrategica

Una Parada Estrategica

El iba a esa dirección y su carro tenía el tamaño perfecto una camioneta blanca ochentera que estabá equipada con cocina, baño, cama, en fin todo el kit. Las bicis cupieron perfecto y tanto Annika como yo, estábamos muy cómodos ahí con él.

Música, cero esfuerzo físico, conversación sin interrupción y tan sólo un conductor, estábamos viajando con la comodidad pura. Ahora entendía mucho mejor porqué la gente a veces piensa que estamos locos al viajar en bici, pues viajar en auto es bastante cómodo y también puedes admirar el paisaje.

Comiendo el Lunch

Comiendo el Lunch

Nuestra primer parada fue Whitehorse, paramos con Philip LeBlanche un warm shower extremadamente interesante. Tanto que le vamos a dedicar una entrada posteriormente. Pero entre las cosas que mas nos interesó de él, fueron sus creaciones artísticas. Escultor, inventor, intelectual, ambientalista, Philip es un gran personaje de la ciudad de Whitehorse. Frente a su casa tiene tres esculturas hechas con ruedas de bicicleta que se han convertido en insignia del pueblo, ah y a parte de todo es dueño de un camión escolar equipado como taller mecánico de bici que llevó a los lugares más remotos del norte de Canada para arreglar bicis de manera gratuita.

La vista desde la comodidad del carro

La vista desde la comodidad del carro

El aventon original se iba a acabar ahí, pero por fortuna nos dimos cuenta de un detalle logístico que iba a cambiar nuestra ruta casi por completo. Annika y yo nos dimos cuenta que su pasaporte se iba a expirar, así que teníamos que llegar a un consulado alemán lo antes posible ya que el proceso de expedición de uno nuevo tardaba alrededor de 5 semanas y aún nos faltaban bastantes km para llegar a Vancouver. Como tenemos la meta de llegar a Tijuana en Noviembre no lo íbamos a hacer.

Así que Mike salió al rescate de nuevo y no sólo nos dio un aventón hasta Prince George, sino que no patrocino la gasolina, nunca nos dejo pagar. El viaje duro un par de días, y en esos días pudimos hacer muchas cosas que con la bicicleta serían más difíciles. Fuimos a un pueblito fantasma, vímos mucho más animales salvajes y lo mejor de todo visitamos Hayder, Alaska. Un pueblo que se encuentra de lado opuesto de Steward, Canada. Este pequeño pueblo de Alaska es muy interesante ya que no hay control migratorio, el pueblo se encuentra rodeado de mar y todo los controles migratorios están al otro lado del mar. Sin embargo, al regresar a Canada, existe un control migratorio de parte de Canada.

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Mike y Annika

Enfocando

Enfocando

Aquí en Hayder fuimos a un río famoso por la alta población de salmon que habita el lugar y aún más importante el río que frecuentan los osos grizzli para cazar. El río cuenta con un malecón que permite ver desde un lugar seguro a los osos en acción, cazando su presa. Mike, Annika y yo llegamos justo a tiempo, pues tan sólo tuvimos que esperar una hora para que apareciera el primer avistamiento de oso. Un joven oso grizzli listo para cazar rondaba por el río sin sentirse asustado o amenazado por la gente que lo observaba. Al poco tiempo llegó un oso más grande lo que ocasiono que el oso más joven se desapareciera. Contrario a lo que mucha gente pudiera pensar, yo incluido, los osos cuando cazan un salmon no se lo comen todo, tan sólo toman los ojos, la piel y las partes con alta concentración de proteína y grasa. Así que de los 5 salmones que vimos que cazo, 4 de ellos seguían medio comidos a lado del río. Ahí fue cuando vimos a los buitres en acción así como a un oso negro gigante que se aprovecho de los desperdicios para también comer salmon.

Cazando Salmon 1

Cazando Salmon 1

Cazando Salmon

Cazando Salmon

Nuestro camino hacia Prince George se caracterizó por comer rico, beber un par de cervezas en la noche antes de dormir y agradecer que nos estábamos ahorrando quizá los 5 días consecutivos de lluvia que hizo desde que salimos de Whitehorse. Teníamos bastante suerte.

Aquellos días pudimos ponernos en los pies de las personas que viajan en el camper, normalmente les damos el feo porqué algunos son medio torpes para manejar, pero en realidad ninguno nos ha puesto en alguna situación comprometedora. Lo único que no nos gusto es que casi todo el día te sientes indigesto, porqué comes pero no haces nada de ejercicio para bajar la comida. Lo que si nos gusto, es que tiene oportunidad de ir a mucho más lugares en la menor cantidad de tiempo.

Ramblers, let ramble.

Ramblers, let ramble.

Y fue así como Mike nos acerco a Edmonton, lugar donde sacaríamos nuestro pasaporte y visitaríamos a la mama de unos amigos de Nueva Zelanda, la familia Burton. De Prince George hacia Edmonton y de regreso a Jasper donde seguía nuestra ruta hacia el sur nos toco pedalear alrededor de 1,000km tan sólo para meter los papeles del maldito pasaporte. Próximamente les contaremos como pedaleamos por uno de los más hermosos caminos que hemos tomado en todo nuestro viaje, Jasper a Lake Louise.

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