El Día que un Macaco Me Atacó

Monte Emei Shan, Diciembre, 2012

Era Navidad, en vez de estar sentado enfrente de la televisión disfrutando de una película de Cantinflas con mi familia estaba subiendo 10,000 escalones hacia una de las 4 cimas sagradas del budismo en China, el Monte Emei Shan. Sabía que ésta navidad iba a ser diferente.

El Monte Emei Shan tiene una altura de 3,070 metro sobre el nivel del mar. Los monjes budistas desde hace más de 5,000 años donde según la leyenda Buda piso esta tierra, las zonas altas y majestuosas han sido elegidas por los monjes para construir los templos y las esculturas más espectaculares del mundo oriental. Ésta no es la excepción.

El recorrido se calcula en 11 horas desde el pueblo hasta la cima. Tomando en cuenta el frío, nuestro equipaje y nuestra condición física calculamos alrededor de tres días y dos noches. Una de las grandes atracciones de subir a pie es poder dormir en uno de los templos. El nuestro quedaba a 1700 metros para la primera noche y el segundo una casita con cuartos que quedaba a casi 300 metros de la cima. Deseábamos llegar a la cima unos cuanto minutos antes del amanecer. Pues una de las maravillas que el lugar prometía, a parte de la escultura de oro de Samantabhadra y el templo Jinding Si , es ver el océano de nubes que cubre el horizonte y donde el sol nace entre la textura esponjosa de su constitución. El clima no siempre es favorable y en realidad todo depende de la suerte. Nuestros ánimos no eran muy altos, nos había tocado un clima bastante malo y se decía que las nubes y la niebla habían estado muy altas los últimos días, en fin.

De todas éstas maravillas que íbamos a experimentar había otra de la cual yo estaba muy emocionado de ver. A tan sólo 1,000 metro de altura estaba la reserva natural del Macaco Tibetano.

If you stop they will attack you. If you ignore them they will leave you in peace

Los monos te dejan en paz siempre y cuando te mantengas en movimiento

“MONOS, vamos a ver monos”, le decía a Annika con emoción.

La realidad es que los monos era una tema que yo en lo particular encontraba más emocionante que cualquiera de las otras cosas que el monte ofrecía. Hay algo de esos mamíferos que encuentro fascinante. No sé si es su similitud tan evidente con nosotros, los seres humanos, o simple y sencillamente que son extremadamente divertidos de ver.

Después de 3 horas de caminar mi impaciencia se incrementaba. “No los vamos a ver, hace mucho frío.”, le decía a Annika. “Aún no llegamos a la zona vas a ver que sí los vas a ver.”, me contestaba.

Al subir a pie uno puede entender fácilmente porque los monjes lo tienen catalogado por sagrado. Riachuelos bajan entre piedras grises mojadas de la lluvia creando un sonido que invita a la contemplación. Las plantas y los arboles decoran la vista a cualquier lado que uno volteé. La tierra roja mojada se puede ver en los cortes que se hicieron para poder construir las escaleras que se integran perfectamente al paisaje del lugar. El aire es puro, limpio y aromático. Me sentí bien al estar ahí a pesar de la ligera lluvia que nos acompañaba todo el tiempo.

Llegamos a la primer señal referente a los Macacos que decía:

Cuidado con los Macacos, no los alimenten ni los molesten, pueden ser peligrosos.

Yo me reí y le comente a Annika que no creía que los monos pudieran ser peligrosos. Le dije, “Yo creo que sólo lo ponen por precaución, no creo que pase nada”. Durante nuestro recorrido las señales se incrementaban en numero y en frecuencia.

Macaco Tibetano es muy valioso para la montaña y para nuestro patrimonio cultural por favor no los molesten.

They look cute but they have long teeth

Estan por todos lados

Por fin llegamos, el primer aviso de que estábamos ahí fue un puesto que vendía paquetes de comida de Macaco a 2 dólares. Después vi como las personas ponían todas sus pertenencias en LOCKERS especiales. Después una muchacha joven con mochila en hombro y una capa de plástico que la cubría nos volteo a ver y fijo su mirada en mis ojos y me dijo:

Beware of Monkey, hide your valuable stuff because MONKEY WILL SEE.

(Cuiden sus pertenencias, escondan sus cosas valiosas porque EL MACACO VERÁ. )

Y como apareció se fue, sin decirnos nada más.

Camine con un poco de discreción, me di cuenta que había un camino que nos guiaba hacia la subida y otro hacia la zona de monos. Como teníamos que llegar a nuestro templo antes del amanecer decidimos no entrar a la zona de monos y más bien verlos cuando se cruzarán sobre el camino. Aparte la joven había sembrado en nosotros duda y miedo de que en realidad el mono se llevará nuestras cámaras o peor aún, nuestra comida.

Cuando volteé para seguir nuestro camino, ahí estaban. Dos Macacos justo en medio del camino, viéndonos, observándonos, midiendo nuestro miedo y quizá planeando su siguiente paso. Annika y yo nos congelamos y entre risas nerviosas y una valentía forzada acordamos movernos hacia delante e ignorarlos. Antes de que diera el primer paso, el mono avanzo dos pasos, se me acerco. Annika uso esa oportunidad para avanzar unos pasos hacía la libertad.

 

El silencio.

 

La tensión.

 

El Macaco

 

Yo

 

Nuestros ojos se encontraron.

Me ataco.

“Gua Guaa guaaa huuuguaaaa”, el mono gritaba mientras se montaba sobre la mochila en mi espalda. Yo giraba en circulo para hacer que el mono se cayera o se asustará. Mis movimientos rápidos y atinados en circulo acompañados por mis gritos de miedo y de incertidumbre hacían poco para ahuyentar al animal hambriento de galletas y salchicha alemana. De re-ojo ví como Annika intentaba desesperadamente golpearlo suavemente con su palo de bamboo para quitármelo de encima. Nada me podía salvar, estaba a merced de un animal más inferior a mi de tamaño e intelecto.

El Macaco por fin logro su objetivo, me arrebato mi bote de agua de limón que me había comprado en la tiendita de la señora Xiyun Su. Salto de mi espalda y en el piso decidido mostrarme sus afilados dientes y su voz profunda para herir mi ya lastimado orgullo. Al no poder abrir el bote lo tiro y con ello su contenido, los dos habíamos perdido ese día.

El Macaco huyo y busco refugio entre su madre que lo esperaba en el puente. Annika y yo nos reagrupamos y nos abrazamos, nos reímos, a carcajadas. Habíamos sido atacados por un Macaco.

This monkey stole Roberto's water bottle

Este fue el Macaco que me ataco

En seguida un hombre chino se acerco y nos explico que en presencia de los macacos lo peor es quedarse parado, pues ellos esperan que los alimentes cuando haces eso. Con una valiosa lección aprendida seguimos nuestro recorrido de dos días.

Y fue así que entre lluvia, nieve, escaleras, mas nieve y otros monos que llegamos a la antesala de nuestro viaje navideño. Aquella casita que nos alojaría por la noche sin calefacción ni fuego. El templo no había sido diferente, en ambos lados nuestras bolsas de dormir nos habían salvado de la temperatura bajo cero dentro de nuestro propio cuarto. Nos costo trabajo, pero fue muy divertido, aunque nuestra ropa siempre estuviese mojada del sudor del recorrido y por el clima nunca se secará.

La mañana llego, y el señor de nuestra casa nos despertó. El cielo estaba claro y nos apuro para llegar a la cima.

Al llegar a la cima una sorpresa nos estaba esperando. Una mañana como ninguna otra había visto. El sol sobre nubes esponjosas y una luz que pintaba de oro nuestras caras. Annika y yo soltamos la lagrima.

A pesar de ser victimas de un ataque de monos y sentir las piernas cansadas y la espalda mojada, ese día el 27 de Diciembre será siempre recordado como uno de los mejores de mi vida. Sin exagerar.

 

 

 

 

 

 

 

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  1. Hector says:

    Yo no sé qué habría hecho en tu lugar, ja, ja. Hermosas fotos en verdad.

    • admin admin says:

      Gracias Hector! Nos sorprendio mucho el mono! Jaja.
      Annika

  2. Pingback: Lo que probablemente no sabías de China - Tasting Travels | Tasting Travels

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